La Isla del Viento

Menorca conserva intacta toda la magia que hace siglos construyeron sus antepasados. Un misterio que sigue aún vivo en forma de piedra, en sus construcciones megalíticas y en sus fortificaciones del pasado, capaces de cautivar a todo aquel que se acerque a compartir los fascinantes entresijos de una isla que es un auténtico museo al aire libre.
as piedras que cubren gran parte de la isla han sido testigo del paso de numerosas civilizaciones a lo largo de los siglos. Eternas protagonistas del paisaje, a través de ellas podemos hacer un viaje al pasado y descubrir el embrujo que todavía las envuelve. El patrimonio histórico de Menorca es inagotable, se han contado más de mil monumentos prehistóricos, cuevas artificiales, restos de la época romana y vestigios del periodo islámico, así como estructuras de iglesias paleocristianas.
Los poblados talayóticos de la isla son de los más significativos en Europa.En sus misteriosas rutas totalmente integradas en la naturaleza, podemos trasladarnos miles de años atrás contemplando el esplendor y la magnitud de sus "taules".
Siguiendo con nuestro viaje prehistórico nos encontramos con las navetas, entre las que destaca la Naveta des Tudons; uno de los monumentos más antiguos de Europa, una naveta de enterramiento con forma de nave invertida. Otra construcción que seguro nos cautivará son los "talayots" (talayotes); grandes torres de piedra que emergen de las elevaciones y llanuras
De un pasado más reciente son las majestuosas fortificaciones que se levantaron para defender la isla de las numerosas invasiones de piratas y de otras civilizaciones, sufridas a lo largo de los tiempos debido a su situación estratégica en el centro del Mediterráneo.
El gran legado cultural que ha heredado la isla es proporcional a la pasión de su gente por lo auténtico y a la gran pureza de su cultura popular. Esta tan peculiar expresión cultural se manifiesta en las tradicionales fiestas de Sant Joan, en las que el caballo de raza autóctona es el verdadero protagonista. Así como en su variada artesanía creada por las manos más sabias de la isla o en la expresividad de sus atávicos bailes folclóricos.
Tanta admiración del pueblo menorquín por el arte, se proyecta en los numerosos museos que nos acercan a la realidad cultural de la isla.
Menorca ha sido, desde siempre, cuna de personalidades de las diferentes artes. La continua exposición a tanta belleza natural de la isla ha inspirado a escritores, pintores y escultores. Así como también ha sido fuente de inspiración para los músicos; una verdadera musa para sus mejores sinfonías.
Podemos proseguir en nuestra búsqueda de la autenticidad con el folclore menorquín, ya que veremos como la música popular y los bailes tradicionales no han variado su pureza con el paso del tiempo.
En 1993 Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco. Una distinción que reconoce la armonía con la que han convivido, al largo de los tiempos, los menorquines y su entorno natural.
Menorca es una isla grandiosa, no por su extensión, sino por su gran diversidad de paisajes mediterráneos, en los que conviven especies exclusivas de la isla (plantas y animales endémicos). El paisaje rural está hecho a escala humana, se ha conservado toda la pureza del medio natural al que los menorquines se han sabido adaptar armónicamente. Este compromiso con el entorno ha llevado a sus gentes no sólo a conservarlo, sino incluso a ensalzar su belleza con sus tradicionales construcciones que se adaptan al medio.Así se ha mantenido, al largo de los tiempos, un nivel de belleza en estado puro: un paisaje sin colorantes ni conservantes. Una auténtica reserva de belleza, donde podemos dejarnos llevar por las sorprendentes sensaciones que nos ofrecen el Parque Natural de la Albufera d'es Grau (un paraíso para las aves migratorias, los peces y los reptiles), cinco reservas naturales, una reserva marina y diecinueve zonas ANEI (Áreas Naturales de Especial Interés).
Pero Menorca no es sólo playas. Su diversidad ambiental es muy amplia. Así, la isla ofrece la posibilidad de encontrar una representación de casi todos los hábitats propios del Mediterráneo. Un tesoro natural que abarca barrancos; que nacen en el centro de la isla y siguen un sinuoso trazado en dirección a la costa sur. Estos precipicios son un auténtico espectáculo natural, que albergan una variada flora que cuenta con 220 especies que cohabitan con los restos de canteras de marés y con las construcciones de la cultura prehistórica. Especialmente interesantes son las especies marinas que se encuentran en las más de diez cuevas submarinas y que no se encuentran en ningún otro medio. Además de estas grutas en el mar, Menorca nos ofrece más de cincuenta cuevas terrestres para explorar.
Las charcas, marismas y lagunas se reparten por toda la isla. Entre las zonas húmedas del litoral, destacan el Parque Natural de la Albufera de Es Grau (una auténtica joya de la naturaleza donde se han contado hasta unos 8000 ejemplares de unas 100 especies diferentes), Addaia, Son Saura y Son Bou. A estas zonas húmedas, se asocian ocho sistemas dunares: en la costa norte, la albufera de Es Grau, Son Saura, Tirant, Cavalleria, Pregonda, cala Pilar y La Vall; y en la costa sur, Son Bou.
Menorca ofrece tantas posibilidades de ocio que es fácil encontrar el paraíso que cada uno busca. Vivir momentos inolvidables es sólo cuestión de dejarse llevar. Así, podremos descubrir, sin prisas, el encanto de perderse por sus calles, hasta llegar a los encantadores comercios de sus poblaciones, que mantienen todavía el sello de autenticidad que siempre los ha caracterizado.
Podemos seguir buscando nuestro propio paraíso muy cerca del mar; en los exquisitos restaurantes de la isla donde saborear los productos más frescos salidos del centro del Mediterráneo. No hay mejor momento para seguir el tranquilo vaivén del mar en las terrazas, mientras intentamos desvelar los ingredientes de la Caldereta de langosta: el secreto mejor guardado de la isla.
Menorca abre también sus puertas a la diversión. En sus mágicas noches se concentra todo el embrujo de la isla: disfrutar de conciertos bajo el influjo de la luna en escenarios naturales tan insólitos como una cantera. También podemos acelerar el compás en una impresionante cueva natural, reconvertida en discoteca, que cuelga sobre el mar desde un grandioso acantilado, donde se dan cita los mejores dj's del momento en un ambiente cosmopolita o bailar hasta el amanecer con vistas al mar en las animadas terrazas de los bares de los puertos de Maó y Ciutadella. Si preferimos la tranquilidad, también se puede vivir una auténtica noche menorquina en una antigua cueva de pescadores, en Cala Corb, donde descubrir las tradicionales canciones marineras acompañadas por la guitarra del patrón, que invita a tocarla a quien quiera compartir su arte.
Menorca, una de las islas de las Baleares, es uno de los principales destinos turísticos de España y uno de los más importantes del mediterráneo. Dispone de una oferta hotelera importante, pero sin llegar a la saturación, respetando asi el ambiente de tranqulidad que la isla desprende.
Menorca destaca por la tranquilidad que en sus hoteles, restaurantes y playas se respira.
La calidad de sus hoteles y restaurantes, la belleza de sus playas así como sus lugares de ocio junto con la buena relación calidad precio hacen de ella el destino turístico más idóneo.
También tiene una gran oferta de turismo rural tanto en casas rurales como en hoteles rurales.